sin importar su confesión o escuela de pensamiento, lo que provocó la ruina del Azote. Clérigos ortodoxos rusos, pastores protestantes luteranos, sacerdotes católicos romanos, fueron torturados y ejecutados con la misma alegre indiferencia en nombre de la Tolerancia y la Libertad. Fue entonces cuando el Azote, al ver los últimos vestigios de la Libertad pisoteados por la bota de una tiranía más brutal en sus métodos que una cámara de tortura medieval, publicó otra caricatura a página entera que representaba a Moisés descendiendo del Monte Ardiente, trayendo en sus brazos las Tablas de los Diez Mandamientos para la Humanidad, y siendo lapidado hasta la muerte por una turba de delegados de obreros y soldados.
El domingo siguiente por la tarde pasaba por los Jardines de la Ciudad cuando vi a un grupo de soldados bolcheviques insultando un icono del Rostro de Cristo coronado de espinas. El dueño del icono estaba escupiendo en el Rostro retratado, mientras los demás observaban alrededor con sonoras carcajadas. Al poco rato desgarraron la imagen sagrada en pedazos, bailaron sobre ella y pisotearon y machacaron los trozos en el lodo.
(“Bolshevism, Reign of Torture at Odessa,” por el Rvdmo. R. Courtier-Forster, reimpreso de The Times, 3 de diciembre de 1919, pág. 4.)
( d ) Incitación al odio de clase
Se recordará que los Protocolos se refieren específicamente a la instigación del odio de clases como uno de los medios más eficaces para lograr la destrucción de los Estados cristianos, es decir, «goyim». La oración final del Protocolo número IV dice lo siguiente:
“Será en esa etapa cuando las clases inferiores de los goyim, no por amor al bien, ni siquiera por afán de riqueza, sino únicamente por su odio hacia los privilegiados, nos seguirán en contra de los goyim inteligentes, nuestros competidores por el poder”.