El Sr. Nilus afirma que el Sr. Souchotin le dijo que el manuscrito fue obtenido originalmente por una dama cuyo nombre no se menciona y quien, según dijo, lo obtuvo de manera misteriosa. El Sr. Nilus se lo mostró a varios rusos de alta alcurnia, uno de los cuales dijo:
“El eslavismo aún no ha dicho su última palabra y, por lo tanto, por muy astutos y fuertes que sean los Sabios de Sion, sus esfuerzos están condenados al fracaso, y por esta razón no hay necesidad de desesperar”.
El señor Nilus afirma que antes de 1905 presentó los Protocolos al gran duque Sergio Aleksándrovich, quien, tras examinarlos, le envió un mensaje de dos palabras solamente: «Demasiado tarde».
Posteriormente, el señor Nilus hizo varios intentos de llamar la atención de los funcionarios competentes sobre el contenido de este documento, pero sin resultado. En 1905 publicó la segunda edición de su libro, «Lo grande en lo pequeño». En esta edición, los Protocolos se incorporaron por primera vez.
En su último libro el señor Nilus escribe:
“Estos Protocolos produjeron una impresión apenas perceptible en el mundo fuera de la iglesia cristiana. La prensa periódica, que en su mayor parte está en manos judías, o bajo la dirección e influencia de los judíos, procuró ocultar su publicación, apenas mencionándolos o refiriéndose a ellos como un invento falaz o un cuento de hadas. Sin embargo, entre los cristianos leales, los Protocolos dieron fruto y crearon para mi libro un éxito mucho mayor de lo que se habría podido anticipar, pues difundieron el conocimiento de los misterios ocultos de nuestro tiempo en un amplio círculo de aquellos pertenecientes a la familia cristiana. Desde entonces mi libro, con todos los Protocolos, ha aparecido en su cuarta edición; *pero solo ahora sé de buena fuente, por fuentes judías, que