—¡Mi historia es larga y triste! —dijo el Ratón, volviéndose hacia Alicia y suspirando.
—Es una cola muy larga, sin duda —dijo Alicia, mirando con asombro la cola del Ratón—; pero ¿por qué dices que es triste? Y siguió dándole vueltas al asunto mientras el Ratón hablaba, de modo que la idea que se hizo del cuento fue más o menos esta:—
Un ratón se encontró con Furia y le oyó decir: «Vamos ya al tribunal; te voy a acusar, y no hay resistencia que evite la sentencia: hoy no tengo en verdad nada que hacer». Dijo el ratón al can: «Juicios así no darán juez ni jurado, es perder el aliento». «Juez y jurado seré — replicó Furia con taimado acento—: te juzgaré el pleito y te condenaré».
—¡No estás prestando atención! —dijo el Ratón a Alicia con