—Muchas gracias —dijo Alicia.
“En verano, cuando los días son largos, Tal vez comprendas la canción:
En otoño, cuando las hojas son marrones, Toma pluma y tintero, y escríbela.”
—Lo haré, si consigo recordarlo tanto tiempo —dijo Alicia.
—No hace falta que sigas haciendo comentarios como ése —dijo Humpty Dumpty—: no tienen sentido y me descolocan.
“I sent a message to the fish: I told them ‘This is what I wish.’
The little fishes of the sea, They sent an answer back to me.
The little fishes’ answer was ‘We cannot do it, Sir, because—’ ”
—Me temo que no lo entiendo del todo —dijo Alicia.
—Más adelante resulta más fácil —respondió Humpty Dumpty.
“Volví a mandarles a decir: ‘Será mejor obedecer’.
Los peces respondieron con sonrisa burlona: ‘¡Vaya, qué carácter te gastas!’.
Se lo dije una vez, se lo dije dos: No querían escuchar consejos.
Tomé una tetera grande y nueva, apta para el hecho que iba a cometer.
Mi corazón daba saltos, mi corazón latía con fuerza; llené la tetera en la bomba.
Entonces alguien se me acercó y me dijo: ‘Los pececitos están en la cama’.
Le dije, se lo dije claramente: ‘Entonces tendrás que despertarlos de nuevo’.
Se lo dije muy alto y claro; fui y se lo grité al oído”.