Después de cenar pasan una hora en alguna diversión, en verano en sus jardines y en invierno en los salones donde comen, donde se entretienen mutuamente ya sea con música o con conversación.
No conocen ni de nombre los dados, ni ningún juego tan necio y pernicioso. Tienen, sin embargo, dos clases de juegos no muy distintos de nuestro ajedrez; el primero es entre varios números, en el cual un número, por decirlo así, consume a otro; el otro se asemeja a una batalla entre las virtudes y los vicios, en la que se representa de no desagradable manera la enemistad de los vicios entre sí y su acuerdo contra la virtud, junto con la oposición especial entre las virtudes y vicios particulares; así como también los métodos mediante los cuales el vicio asalta abiertamente o socava en secreto a la virtud, y la virtud, por otra parte, le resiste.
Pero el tiempo señalado para el trabajo debe examinarse rigurosamente, de otro modo podríais imaginar que, puesto que solo hay seis horas destinadas al trabajo, podrían caer en la escasez de las provisiones necesarias; mas está tan lejos de ser verdad que este tiempo no sea suficiente para proveerles de abundancia de todas las cosas, ya sean necesarias o convenientes, que más bien resulta demasiado; y esto lo comprenderéis fácilmente si consideráis cuán gran parte de las demás naciones está completamente inactiva. * Primero, las mujeres por lo general hacen poco, las cuales son la mitad del género humano; y si unas pocas mujeres son diligentes, sus maridos están ociosos: * considerad luego la gran compañía de sacerdotes ociosos y de aquellos que son llamados religiosos; * añadid a estos a todos los hombres ricos, principalmente a aquellos que tienen bienes raíces, que son llamados nobles y caballeros, junto con sus familias, compuestas de personas ociosas, que se mantienen más para el lucimiento que