para los otros metales un uso tan esencial del que no se pueda prescindir fácilmente. La necedad de los hombres ha incrementado el valor del oro y de la plata a causa de su escasez; mientras que, por el contrario, es su opinión que la Naturaleza, como una madre indulgente, nos ha dado libremente todas las mejores cosas en gran abundancia, tales como el agua y la tierra, pero ha guardado y ocultado de nosotros las cosas que son vanas e inútiles.
“Si estos metales se guardaran en cualquier torre del reino, despertarían recelo hacia el Príncipe y el Senado, y darían origen a esa insensata desconfianza en la que el pueblo es propenso a caer: el recelo de que pretenden sacrificar el interés público en beneficio de su propio provecho. Si los convirtieran en vasijas o en cualquier clase de vajilla, temen que el pueblo pudiera cobrarles demasiado afecto y no esté dispuesto a permitir que la vajilla sea fundida, si una guerra lo hiciera necesario, para emplearla en el pago de sus soldados. Para evitar todos estos inconvenientes, han recurrido a un expediente que, así como concuerda con su restante política, difiere enormemente de la nuestra y difícilmente hallará crédito entre nosotros, que tanto valoramos el oro y lo guardamos con tanto cuidado. Comen y beben en recipientes de barro o de vidrio, los cuales tienen un aspecto agradable, aunque estén formados de materiales frágiles; mientras que fabrican sus bacines y orinales de oro y plata, y esto no solo en los salones públicos, sino también en las casas particulares. De los mismos metales hacen asimismo cadenas y grilletes para sus esclavos, a algunos de los cuales, como distintivo de infamia, les cuelgan un pendiente de oro y hacen que otros lleven una cadena o una diadema del mismo metal; y así procuran por todos los medios posibles quitar toda estima al oro y a la plata; y de ahí proviene que, mientras otras naciones se desprenden de su oro y su plata tan de mala gana como si les arrancaran las entrañas, ¡los de Utopía considerarían la entrega de todo cuanto poseen de esos metales (cuando hubiera alguna utilidad para ellos) como el desprendimiento de una nadería, o como nosotros estimaríamos la pérdida de un penique! Hallan