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DE LOS VIAJES DE LOS UTOPIANOS

Pero consideran una locura que alguien desgaste la hermosura de su rostro o el vigor de su fuerza natural, que corrompa la agilidad de su cuerpo con la desidia y la pereza, o que lo arruine con el ayuno; consideran que es locura debilitar la fuerza de su constitución y rechazar los demás deleites de la vida, a menos que, al renunciar a su propia satisfacción, pueda servir al público o promover la felicidad de los demás, por lo cual espera de Dios una mayor recompensa. De modo que ven tal modo de vida como el signo de una mente que es a la vez cruel consigo misma y desagradecida con el Autor de la Naturaleza, como si no quisiéramos deberle a Él Sus favores y, por tanto, rechazáramos todas Sus bendiciones; como alguien que se afligiera a sí mismo por la sombra hueca de la virtud, o con ningún mejor fin que el de hacerse capaz de soportar aquellas desgracias que posiblemente nunca sucederán.

“Esta es su noción de la virtud y del placer: creen que la razón de ningún hombre puede llevarlo a una idea más verdadera de ellos a menos que alguna revelación del cielo lo inspire con conceptos más sublimes. No tengo ahora el tiempo necesario para examinar si piensan bien o mal en este asunto; tampoco lo juzgo preciso, pues solo he emprendido daros cuenta de su constitución, mas no defender todos sus principios. Estoy seguro de que, dígase lo que se dijere de sus nociones, no hay en todo el mundo ni mejor pueblo ni más feliz gobierno. Sus cuerpos son vigorosos y ágiles; y aunque son de estatura mediana, y no tienen ni el suelo más fructífero ni el aire más puro del mundo; con todo, se fortifican tan bien, por su modo de vida templado, contra lo malsano de su aire, y con su industria cultivan de tal modo su tierra, que en ninguna parte se puede ver un mayor incremento, tanto de grano como de ganado, ni hay en ninguna parte hombres más sanos y libres de enfermedades; pues allí se puede ver reducido a la práctica no solo todo el arte que el labrador emplea en abonar y mejorar un mal suelo, sino bosques enteros arrancados de raíz, y en otros lugares plantados de nuevo donde antes no

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