Codal
nydus/Peter and WendyPublic
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VIII. La laguna de las sirenas

Peter en ese momento, lo admitiría. Al fin y al cabo, este era el único hombre al que el Cocinero del Mar había temido. Pero Peter no sintió ningún decaimiento; solo albergaba un sentimiento: alegría; y rechinó sus bonitos dientes de júbilo. Más rápido que el pensamiento, le arrancó un cuchillo del cinto a Garfio y se dispuso a asestarle el golpe mortal, cuando vio que él estaba más arriba en la roca que su enemigo. No habría sido un combate justo. Le dio una mano al pirata para ayudarlo a subir.

Fue entonces cuando Garfio le mordió.

No fue el dolor de aquello, sino su injusticia lo que dejó atónito a Peter. Lo dejó por completo indefenso. Solo podía mirar, horrorizado.

A todos los niños les afecta así la primera vez que se les trata injustamente. Lo único a lo que cree tener derecho cuando viene a ti para ser tuyo es a la justicia. Después de que hayas sido injusto con él, volverá a amarte, pero nunca volverá a ser exactamente el mismo muchacho.

Nadie se recupera jamás de la primera injusticia; nadie excepto Peter. A menudo se topaba con ella, pero siempre la olvidaba. Supongo que esa era la verdadera diferencia entre él y todos los demás.

Así que cuando se enfrentó a él ahora fue como la primera vez; y solo pudo quedarse mirando, indefenso. Dos veces la mano de hierro lo arañó.

Unos minutos después, los otros muchachos vieron a Garfio en el agua nadando frenéticamente hacia el barco; ya no había júbilo en su rostro pestilente, solo un pánico blanco, pues el cocodrilo lo perseguía tenazmente. En ocasiones normales, los muchachos habrían nadado a su lado vitoreando; pero ahora estaban inquietos, pues habían perdido tanto a Peter como a Wendy, y estaban peinando la laguna en su búsqueda, llamándolos por su nombre.

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