Por cierto, las preguntas estaban todas escritas en pasado. Cuál era el color de los ojos de mamá, y cosas por el estilo. Wendy, ya ves, también había estado olvidando.
Aventuras, por supuesto, como veremos, ocurrían a diario; pero por entonces Peter inventó, con la ayuda de Wendy, un nuevo juego que lo fascinaba enormemente, hasta que de pronto dejó de interesarle, lo cual, como ya se os ha dicho, era lo que siempre pasaba con sus juegos.
Consistía en fingir que no se tenían aventuras, en hacer el tipo de cosas que John y Michael llevaban haciendo toda la vida:
- sentarse en taburetes arrojando pelotas al aire,
- empujarse el uno al otro,
- salir a pasear y volver sin haber matado ni a un solo perezoso.
Ver a Peter sin hacer nada en un taburete era todo un espectáculo; no podía evitar ponerse solemne en esos momentos, pues estarse quieto le parecía algo de lo más cómico. Se vanagloriaba de haber salido a dar un paseo por el bien de su salud.
Durante varios soles estas fueron las más novedosas de todas las aventuras para él; y John y Michael tuvieron que fingir que también estaban encantados; de lo contrario, los habría tratado con severidad.
A menudo salía solo, y cuando regresaba nunca se estaba del todo seguro de si había vivido una aventura o no. Podía haberla olvidado por completo hasta el punto de no decir nada al respecto; y entonces, cuando uno salía, encontraba el cadáver; o bien, por otra parte, podía hablar largo y tendido sobre el asunto y, sin embargo, uno no lograba encontrar el cadáver. A veces volvía a casa con la cabeza vendada, y entonces Wendy lo mimaba y se la lavaba con agua templada, mientras él contaba una