Codal
nydus/Peter and WendyPublic
Página 49 de 220
Table of Contents

III. ¡Ven, ven conmigo!

habitación de los niños por un momento, pero bajo custodia, por supuesto.

—Ahí tienes, pedazo de desconfiada —dijo, sin lamentar que Nana hubiera caído en desgracia—, están perfectamente a salvo, ¿verdad? Todos y cada uno de los angelitos durmiendo a pierna suelta en la cama. Escucha su apacible respiración.

Aquí Michael, animado por su éxito, respiró tan fuerte que estuvieron a punto de ser descubiertos. Nana conocía esa clase de respiración, e intentó librarse de las garras de Liza.

Pero Liza era dura de mollera.

—Se acabó, Nana —dijo con severidad, sacándola de la habitación—. Te advierto que si vuelves a ladrar, iré derecho a buscar a los señores y los traeré de vuelta de la fiesta, y entonces, vaya si te dará latigazos el señor, vaya si te dará.

Volvió a atar al desdichado perro, pero ¿creéis que Nana dejó de ladrar?

¡Traer de vuelta a casa al amo y a la señora de la fiesta! Vaya, eso era justamente lo que quería. ¿Creéis que le importaba que la azotaran con tal de que sus pupilos estuvieran a salvo?

Por desgracia, Liza volvió a sus pudines y Nana, al ver que no recibiría ayuda de su parte, tiró y tiró de la cadena hasta que por fin la rompió.

Un instante después, irrumpía en el comedor del número 27 y alzaba las patas al cielo, su forma más expresiva de comunicarse. El señor y la señora Darling supieron de inmediato que algo terrible estaba ocurriendo en su guardería y, sin despedirse de su anfitriona, salieron corriendo a la calle.

49