Cuando Wendy creció
Espero que quieras saber qué fue de los otros muchachos.
- Estaban esperando abajo para darle a Wendy tiempo de explicar quiénes eran; y cuando hubieron contado hasta quinientos, subieron.
- Subieron por la escalera, porque pensaban que esto causaría una mejor impresión.
- Se pusieron en fila delante de la señora Darling, con los sombreros en la mano y deseando no llevar puestos sus trajes de piratas.
- No dijeron nada, pero sus ojos le suplicaban que los adoptara.
- Tendrían que haber mirado también al señor Darling, pero se olvidaron de él.
Por supuesto, la señora Darling dijo enseguida que se los quedaría; pero el señor Darling estaba extrañamente deprimido, y comprendieron que consideraba que seis era un número bastante elevado.
—He de decir —le dijo a Wendy— que no haces las cosas a medias —un comentario a regañadientes que los gemelos pensaron que iba dirigido a ellos.
El primer gemelo era el orgulloso, y preguntó, enrojeciendo: —¿Cree usted que podríamos ser demasiada carga, señor? Porque si es así, podemos marcharnos.
—¡Padre! —exclamó Wendy, escandalizada; pero la nube seguía sobre él. Sabía que se estaba comportando indignamente, pero no podía evitarlo.