CAP. XII. El Maestro dijo: «Aquel que adopta una apariencia de firmeza severa mientras por dentro es débil, es como uno de los hombres pequeños y mezquinos;— sí, ¿no es acaso como el ladrón que rompe o trepa un muro?». CAP. XIII. El Maestro dijo: «Vuestra gente buena y prudente de las aldeas es la ladrona de la virtud». CAP. XIV. El Maestro dijo: «Contar, según andamos por ahí, lo que hemos escuchado en el camino, es echar a perder nuestra virtud».
CAP. XV. 1. El Maestro dijo: «¡Qué criaturas tan mezquinas hay! ¡Qué imposible es servir al propio príncipe junto con ellas! 2. «Mientras no han conseguido sus propósitos, su ansiedad consiste en cómo alcanzarlos. Una vez que los han conseguido, su ansiedad es el temor a perderlos. 3. «Cuando temen perder tales cosas, no hay nada a lo que no sean capaces de llegar».
CAP. XVI. 1. El Maestro dijo: «Antiguamente, los hombres tenían tres defectos que ahora tal vez ya no se encuentren. 2. «La magnanimidad de la antigüedad se manifestaba en el desdén por las pequeñas cosas; la magnanimidad de nuestros días se manifiesta en el desenfreno salvaje. La férrea dignidad de la antigüedad se manifestaba en una reserva grave; la férrea dignidad de nuestros días se manifiesta en la perversidad pendenciera. La estupidez de la antigüedad se manifestaba en la honradez; la estupidez de nuestros días se manifiesta en el puro engaño».