CAP. XXIII.
El Maestro dijo: «¿Quién dice que Wei-shang Kao es recto? Alguien le pidió un poco de vinagre, y él se lo pidió a un vecino para dárselo al hombre».
CAP. XXIV.
El Maestro dijo: «Hermosas palabras, aspecto insinuante y respeto excesivo;— Tso Ch'iu-ming se avergonzaba de ellos. Yo también me avergüenzo de ellos. Ocultar el resentimiento hacia una persona y parecer amistoso con ella;— Tso Ch'iu-ming se avergonzaba de tal conducta. Yo también me avergüenzo de ella».
CAP. XXV. 1. Estando Yen Yuan y Chi Lu a su lado, el Maestro les dijo: «Vamos, que cada uno de vosotros me exprese sus deseos». 2. Tsze-lu dijo: «Me gustaría, teniendo carros y caballos, y ligeros vestidos de piel, compartirlos con mis amigos, y aunque ellos los estropearan, no me disgustaría». 3. Yen Yuan dijo: «Me gustaría no jactarme de mi excelencia, ni hacer ostentación de mis obras meritorias». 4. Tsze-lu entonces dijo: «Me gustaría, maestro, escuchar sus deseos». El Maestro dijo: «Son, respecto a los ancianos, darles reposo; respecto a los amigos, mostrarles sinceridad; respecto a los jóvenes, tratarlos con ternura».
CAP. XXVI.
El Maestro dijo: «¡Todo ha terminado! Todavía no he visto a nadie capaz de percibir sus faltas y acusarse a sí mismo en su interior».
CAP. XXVII.
El Maestro dijo: «En una aldea de diez familias puede encontrarse alguien tan honorable y sincero como yo, pero no tan amante del aprendizaje».