El bandy-ball, el cambuc o el goff (el juego hoy tan conocido bajo el nombre de golf), es de gran antigüedad, y era uno de los favoritos en el castillo de Solvamhall. Sir Hugh de Fortibus era un maestro en este juego y una vez propuso la siguiente pregunta.
Tenían nueve hoyos situados a 300, 250, 200, 325, 275, 350, 225, 375 y 400 yardas de distancia entre sí. Si un hombre pudiera golpear siempre la pelota en línea recta y enviarla exactamente a una de dos distancias, de modo que fuera hacia el hoyo, pasara por encima de él o cayera dentro, ¿cuáles serían las dos distancias que lo llevarían en el menor número de golpes por todo el recorrido?
—Mal haya mi alma —solía decir Sir Hugh—, si conozco a alguien que pudiera hacerlo de este modo tan perfecto; si bien el punto es hermoso en verdad.
Dos distancias muy buenas son 125 y 75, que te llevan a dar la vuelta en 28 golpes, pero esta no es la respuesta correcta. ¿Puede el lector dar la vuelta en menos golpes con otras dos distancias?