—Supongo... —empezó Hawkhurst.
—Sé lo que va a preguntar —anticipó el Profesor.
«No; las ranas no intercambian posiciones, sino que cada una de las tres salta a un vaso que no estaba ocupado previamente».
—Pero seguramente debe haber decenas de soluciones —dije.
—Me alegrará mucho que pueda encontrarlas —respondió el Profesor con una sonrisa seca—. Yo solo conozco una, o más bien dos, si se cuenta una inversión que se produce a consecuencia de que la posición es simétrica.