—Amigos y allegados —dijo—, si el extraño fruto de mi pobre ingenio sobre el cual hemos tenido grata charla esta noche ha tenido acaso algún pequeño interés para vosotros, que estas cuestiones sirvan para recordar la lección de que nuestra fugaz vida está rodeada y cercada de enigmas.
De dónde venimos y a dónde vamos son acertijos, y aunque tales cosas jamás podamos abarcarlas con nuestro entendimiento, hay muchas otras con las que nosotros y los que vengan después de nosotros bregaremos siempre en busca de la respuesta.
Ya sea que el éxito acompañe o no a nuestra labor, es bueno que hagamos el intento; pues es verdaderamente bueno y honorable educar la mente, el ingenio y la fantasía del hombre, porque de ello brota toda suerte de bien de maneras imprevistas para aquellos que han de venir después de nosotros.