hacerlo de lo que obtenemos beneficio. El paseo diario recomendado por el médico para el bien del cuerpo, o el ejercicio diario para el cerebro, pueden parecer en sí mismos una gran pérdida de tiempo; pero a fin de cuentas es la verdadera economía. Albert Smith, en una de sus divertidas novelas, describe a una mujer que estaba convencida de sufrir de «telarañas en el cerebro». Esta puede ser una dolencia muy rara, pero en un sentido más metafórico muchos de nosotros somos muy propensos a sufrir de telarañas mentales, y no hay nada como la resolución de acertijos y problemas para barrerlas. Mantienen el cerebro alerta, estimulan la imaginación y desarrollan las facultades de razonamiento. Y no solo son útiles de esta manera indirecta, sino que a menudo nos ayudan directamente al enseñarnos pequeños trucos y mañas que se pueden aplicar en los asuntos de la vida en los momentos más inesperados y de las formas más inesperadas.
Hay un pasaje interesante en elogio de los rompecabezas en las pintorescas cartas de Fitzosborne. Aquí hay un extracto:
«El ingenioso estudio de crear y resolver rompecabezas es una ciencia sin duda de adquisición de lo más necesaria, y merece formar parte de la meditación de ambos sexos. Es un arte, en verdad, que recomendaría al estímulo de ambas Universidades, ya que ofrece el método más fácil y corto de transmitir algunos de los principios más útiles de la lógica. Era la máxima de un príncipe muy sabio que "el que no sabe disimular no sabe reinar", y deseo que recibáis como mía la de que "el que no sabe acertar acertijos no sabe vivir"».
¿Cómo se inventan los buenos pasatiempos? No me refiero a acrósticos, anagramas, charadas y cosas por el estilo, sino a pasatiempos que contienen una idea original.
Pues bien, no se puede inventar un buen pasatiempo por encargo, del mismo modo que no se puede inventar ninguna otra cosa de esa manera. Las ocurrencias para los pasatiempos surgen en momentos extraños y de formas extrañas. Son sugeridas por algo que vemos oímos, y nos conducen a ellas otros pasatiempos que caen bajo nuestra atención.
Es inútil decir: «Me sentaré e inventaré un pasatiempo original», porque no hay manera de crear una idea; solo puedes aprovecharla cuando llega. Puede que pienses que esto no es así, porque un experto en estas lides creará decenas de pasatiempos mientras que otra persona, igualmente inteligente, no podrá inventar uno «ni para salvar su vida», como suele decirse.
La explicación es muy sencilla. El experto reconoce una idea cuando la ve y es capaz, gracias a una larga experiencia, de juzgar su valor. La fertilidad, al igual que la facilidad, se adquiere con la práctica.
A veces, un error cometido con otro rompecabezas sugiere una idea nueva y de lo más interesante. A un muchacho le dieron un rompecabezas para resolver, pero entendió mal lo que tenía que hacer y se puso a intentar algo que lo más probable es que todo el mundo le hubiera dicho que era imposible. Pero era un muchacho con fuerza de voluntad y se aferró a ello durante seis meses, a ratos, hasta que realmente lo logró.