—Por supuesto —dijo Melville—, no podemos deducir nada por la levita. Puede ser la parte delantera o las faldas. ¡Maldito sea si puedo decirlo! Luego lleva el abrigo sobre el brazo, pero hacia dónde va su brazo es imposible de ver.
—¿Y la flexión de las piernas? —preguntó Churton.
—¿Doblada?, ¡si no hay ninguna doblez! —interrumpió Wilson, echando un vistazo por encima del hombro del otro—. Por la fotografía, uno diría que su señoría no tiene rodillas. El tipo sacó la instantánea justo cuando las piernas se hallaban perfectamente estiradas.