Era, además, perfectamente claro que la burguesía no podía en absoluto asegurar una paz duradera, pues el conflicto de intereses entre los diversos grupos de saqueadores era demasiado vital.
Nuestras predicciones se han cumplido por completo. Tras los terribles años de guerra, brutalidad y devastación, comenzó una guerra civil contra los opresores. Esta guerra civil fue inaugurada por las revoluciones rusas de marzo y noviembre de 1917; la continuaron la revolución finlandesa, la revolución húngara, la revolución austriaca y la revolución alemana; las revoluciones en otros países han comenzado. Las burguesías no pueden traer una paz duradera. Los Aliados vencieron a Alemania en noviembre de 1918; la paz de los bandidos de Versalles se firmó muchos meses después; pero nadie sabe cuándo se efectuará el arreglo definitivo. Es evidente para todos que la paz de Versalles no es duradera. Ya han estallado disputas entre los yugoslavos y los italianos, entre los polacos y los checoslovacos, entre los polacos y los lituanos, entre los letones y los alemanes. Además, todos los Estados burgueses se han unificado para atacar a la república de los trabajadores rusos victoriosos. Así, la guerra imperialista está terminando en una guerra civil, cuyo resultado inevitable será la victoria del proletariado.
La guerra civil no es el resultado del capricho de ningún partido; su llegada no ha sido una cuestión de azar. La guerra civil es una manifestación de la revolución, y la revolución era absolutamente inevitable porque la guerra de rapiña de los imperialistas había abierto los ojos a las amplias masas de los trabajadores.
Pensar que la revolución puede llevarse a cabo sin guerra civil equivale a pensar que puede haber una revolución «pacífica». Cualquiera que crea esto (como lo creen los mencheviques, que profieren lamentos acerca de lo nocivo de la guerra civil) está apartándose de Marx para volverse hacia aquellos socialistas antediluvianos que imaginan que se puede convencer a los dueños de fábricas hablando con ellos. ¡Bien podríamos esperar