por los capitalistas; por los británicos, los alemanes y los franceses, por los estadounidenses y los japoneses, y así sucesivamente. Cuanto más se contagviaban los trabajadores de otras tierras por el ejemplo de la revolución rusa, más firmemente cerraba filas el capitalismo internacional contra la revolución, con más vigor intentaba establecer una alianza de bandidos de los capitalistas contra el proletariado.
Por iniciativa del estafador Wilson, el líder del capitalismo estadounidense, se intentó formar una alianza de este tipo en la autodenominada conferencia de paz de Versalles.
La alianza de bandidos fue bautizada con el nombre de Sociedad de Naciones, pretendiendo significar con ello que se trataba de una «sociedad de pueblos».
En realidad no es una sociedad de pueblos, sino una sociedad de los capitalistas de diversos países y de sus autoridades estatales.
Esta liga tiene la naturaleza de un intento de formar un fideicomiso mundial de proporciones monstruosas que abarque toda la superficie del globo en un abrazo de explotación universal y que, por otra parte, aplaste con la mayor ferocidad al movimiento de la clase obrera de revuelta y revolución.
Es pura fábula decir que la Sociedad de Naciones ha sido fundada para promover la causa de la paz. En realidad, tiene un doble objetivo:
- la explotación despiadada del proletariado en todo el mundo, de todas las colonias y de los esclavos coloniales;
- y el aplastamiento de la naciente revolución mundial.
En la Sociedad de Naciones, los EE. UU., que se enriquecieron desmedidamente durante la guerra, llevan la voz cantante.