más altas instituciones soviéticas, como maestros. Poco a poco, hasta las masas atrasadas van fermentando; desechan lo viejo; asimilan lo nuevo; poco a poco se van educando a sí mismas. Es obvio, sin embargo, que el bajo nivel de cultura general ha de ser un gran obstáculo para el progreso.
En segundo lugar, tuvimos la falta de experiencia en el trabajo de administración. Esto se manifiesta incluso en los mejores camaradas. La clase obrera ha tomado el poder en sus manos por primera vez. Nunca ha hecho ningún trabajo administrativo, y nadie le ha enseñado jamás a hacer nada por el estilo.
Por el contrario, durante décadas bajo el régimen zarista, y también durante la breve administración de Guchkov-Kerensky, se hizo todo lo posible para evitar que el proletariado adquiriera semejante experiencia.
Tanto el Estado burgués como el feudal eran organizaciones para mantener a los trabajadores oprimidos, no organizaciones para educarlos.
Por consiguiente, es natural que los trabajadores, al haber ascendido al poder, cometan una gran cantidad de errores mientras aprenden con la experiencia. De estos errores aprenden, pero inevitablemente los cometen.