esta razón, los trabajadores están atados de pies y manos por el capitalismo. * El trabajador debe trabajar para el capitalista. * Si se niega, el empresario puede encontrar a otros cien para ocupar
Pero esta dependencia del capital tiene otra causa además de la ruina de estratos nuevos y siempre nuevos de la población. El dominio del capital sobre los trabajadores se ve reforzado además por la forma en que el capitalista arroja continuamente a los trabajadores superfluos a la calle, haciendo de ellos una reserva de fuerza de trabajo.
¿Cómo se produce esto? De la siguiente manera. Ya hemos visto que todo propietario de fábrica se esfuerza por reducir el costo de producción. Por esta razón instala continuamente maquinaria nueva. Pero la máquina comúnmente reemplaza el trabajo, vuelve superfluos a una parte de los trabajadores. La introducción de maquinaria nueva significa que algunos de los trabajadores serán despedidos. Entre los empleados hasta entonces en la fábrica, un cierto número se quedará sin trabajo.
Dado que, sin embargo, se introduce perpetuamente maquinaria nueva en una u otra rama de la producción, es evidente que el desempleo debe existir siempre bajo el capitalismo. Pues al capitalista no le preocupa proporcionar trabajo a todos, ni suministrar bienes a todo el mundo; su objetivo es asegurar un beneficio creciente. Es obvio, por tanto, que despedirá a cualquier trabajador que sea incapaz de producirle tanto beneficio como antes.
De hecho, vemos en todos los países capitalistas un número enorme de trabajadores desocupados en cada gran ciudad. Entre las filas de estos desocupados encontramos trabajadores chinos y japoneses, campesinos arruinados que han venido de los confines de la tierra en busca de trabajo;