Para el desarrollo planificado de la vida económica, es esencial utilizar al máximo toda la fuerza de trabajo de que dispone el Estado. Su correcta asignación y reasignación entre las distintas zonas territoriales y entre las diversas ramas de la vida económica constituye la tarea principal de la política económica del Poder soviético. Esto no puede cumplirse de ningún otro modo que mediante una estrecha asociación entre el Poder soviético y los sindicatos. La movilización general por parte del Poder soviético de todos los miembros de la población aptos física y mentalmente para el trabajo (movilización que ha de llevarse a cabo a través de la instrumentalidad de los sindicatos), para el cumplimiento de deberes sociales definidos, debe lograrse de manera mucho más amplia y sistemática de lo que hasta ahora ha sido el caso.[§99.]
A pesar de la desintegración de las organizaciones capitalistas del trabajo, las energías productivas del país pueden ser renovadas y desarrolladas; pero el método socialista de producción no puede consolidarse de ninguna otra manera que mediante el establecimiento de una