demostrado en realidad que la guerra adquiere formas más crueles en los países donde el desarrollo capitalista está más avanzado.
Aquellos que se lamentan del Terror bolchevique olvidan que la burguesía no se detiene ante nada para proteger sus sacos de dinero. A este respecto, la resolución aprobada por el primer congreso de la Tercera Internacional reza así:
“Cuando la guerra imperialista comenzaba a transformarse en guerra civil, y cuando para la clase gobernante (los criminales más grandes que conoce la historia) era inminente el peligro de que su régimen despiadado se derrumbara, su brutalidad creció más que nunca...
«Los generales rusos, encarnaciones vivientes del sistema zarista, organizaron el fusilamiento de los trabajadores a gran escala, y continúan haciéndolo con la complicidad directa o indirecta de los traidores al socialismo. Cuando el Partido Socialrevolucionario y el Partido Menchevique estuvieron en el poder, las prisiones se llenaron con miles de obreros y campesinos, y los generales hicieron fusilar a regimientos enteros por desobediencia. Krasnov y Denikin, con la amable cooperación de los gobiernos aliados, han masacrado a los obreros por decenas de miles, colgándolos o fusilando a uno de cada diez hombres. Como escarmiento, a menudo dejan hileras enteras de cadáveres en la horca colgando durante tres días. En los Urales y el Transvoga, las bandas de la Guardia Blanca checoslovaca han amputado las manos y los pies de los prisioneros, los han ahogado en el Volga y los han enterrado vivos. En Siberia, los generales han masacrado a los comunistas por millares y han masacrado a innumerables obreros y campesinos».
“La burguesía alemana y austriaca hizo una ostentación pública de sus tendencias bestiales en Ucrania, donde colgaron en horcas de hierro portátiles a los obreros y campesinos a los que habían robado, y ahorcaron a los comunistas que eran sus propios compatriotas, nuestros camaradas austriacos y alemanes.