caso de la gran fábrica; esta tendrá ventaja en lo que respecta a la supervisión general, la limpieza, las reparaciones, etc. En una palabra, habrá indiscutiblemente en todos los aspectos una economía, un ahorro, en el funcionamiento de la gran fábrica.
En la compra de materias primas y de todo lo necesario para la producción, el gran capital también se encuentra en ventaja. El comprador al por mayor compra más barato y los bienes son de mejor calidad; además, el gran propietario de una fábrica está más familiarizado con el mercado y sabe mejor dónde comprar barato.
De igual manera, la pequeña empresa se encuentra siempre en desventaja al salir al mercado como vendedora.
No solo el productor a gran escala sabe mejor dónde comprar barato (para este propósito cuenta con agentes viajeros; realiza sus negocios en la bolsa, donde siempre llegan noticias sobre diversos productos básicos; tiene lazos comerciales que se extienden por casi todo el mundo): además, puede permitirse esperar.
- Si, por ejemplo, el precio de su producto es demasiado bajo, puede retenerlo en sus almacenes a la espera de que los precios suban.
El pequeño productor no puede hacer esto. Vive al día. Tan pronto como vende su producto, comienza a gastar el dinero que ha recibido en sus gastos inmediatos; no tiene margen. Por esta razón se ve obligado a vender quiera o no, pues de lo contrario morirá de hambre.
Es evidente que esto representa una gran desventaja para él.
Huelga decir que la producción a gran escala goza de una ventaja adicional en materia de crédito. Si un gran empresario tiene una necesidad urgente de dinero, puede conseguirlo. Los bancos siempre prestarán dinero a una empresa «sólida»