Ahora bien, una sociedad en la que no hay clases, y en la que la producción está organizada, solo puede ser una sociedad de camaradas, una sociedad comunista basada en el trabajo.
Examinemos esta sociedad más de cerca.
La base de la sociedad comunista debe ser la propiedad social de los medios de producción y cambio.
- La maquinaria, las locomotoras, los vapores, los edificios de las fábricas, los almacenes, los silos de grano, las minas, los telégrafos y teléfonos, la tierra, las ovejas, los caballos y el ganado vacuno deben estar todos a disposición de la sociedad.
Todos estos medios de producción deben estar bajo el control de la sociedad en su conjunto, y no como en la actualidad bajo el control de capitalistas individuales o de cárteles capitalistas.
¿Qué queremos decir con «la sociedad en su conjunto»? Queremos decir que la propiedad y el control no son el privilegio de una clase, sino de todas las personas que componen la sociedad.
En estas circunstancias, la sociedad se transformará en una enorme organización de trabajo para la producción cooperativa.
Ya no habrá entonces ni desintegración de la producción ni anarquía en la misma. En semejante orden social, la producción estará organizada.
Ya no competirá una empresa con otra; las fábricas, los talleres, las minas y otras instituciones productivas serán todas subdivisiones, por decirlo así, de un vasto taller popular que abarcará toda la economía nacional de producción.
Es evidente que una organización tan abarcadora presupone un plan general de producción.