La agricultura rusa solo puede restaurarse de su actual condición desorganizada mediante una serie de medidas resueltas y revolucionarias.
Una de estas medidas es la movilización de la fuerza de trabajo de todos los agrónomos expertos, o, en una palabra, el establecimiento del servicio obligatorio para tales personas.
Nunca ha habido muchos agricultores cualificados en Rusia. Hoy en día, en vista de la enorme tarea que tenemos por delante respecto a la transformación de los métodos agrícolas, y en vista de la necesidad urgente de aumentar la productividad en los distritos rurales, no podemos dejar de ser singularmente conscientes de esta carencia.
La movilización del conocimiento agrario experto equivale prácticamente a la socialización de dicho conocimiento y, a decir verdad, puede ser administrada de la mejor y más decidida manera por el Estado.