judía. Entre los judíos, como entre otras nacionalidades, existen diferentes clases. Solo los estratos burgueses de la raza judía explotan al pueblo, y estos estratos burgueses saquean de común acuerdo con los capitalistas de otras nacionalidades. En las regiones periféricas de la Rusia zarista, donde se les permitía residir a los judíos, los obreros y artesanos judíos vivían en una pobreza y degradación terribles, de modo que su condición era incluso peor que la de los obreros comunes en otras partes de
La burguesía rusa desató la persecución contra los judíos, no solo con la esperanza de desviar la ira de los trabajadores explotados, sino también con la de librarse de competidores en el comercio y la industria.
En los últimos años, el sentimiento antijudío ha aumentado entre las clases burguesas de casi todos los países.
La burguesía de otros países, además de Rusia, puede tomar ejemplo de Nicolás II en su intento de avivar el sentimiento antijudío, no sólo para librarse de explotadores rivales, sino también para quebrantar la fuerza del movimiento revolucionario.
Hasta hace poco, se oía muy poco sobre el antisemitismo en Alemania, Gran Bretaña y los Estados Unidos. Hoy en día, incluso los ministros de Estado británicos pronuncian a veces discursos antisemitas. Ésta es una señal infalible de que el sistema burgués en Occidente está en vísperas de su colapso, y de que la burguesía se esfuerza por alejar la revolución de los trabajadores arrojándoles a los Rothschild y a los Mendelssohn como sopas boba.
En Rusia, el antisemitismo estuvo latente durante la revolución de marzo, pero el movimiento cobró fuerza a medida que la guerra civil entre la burguesía y el proletariado se hacía más encarnizada; y los ataques contra los judíos se volvieron más y más crueles a medida que los intentos de la burguesía por recuperar el poder resultaban infructuosos.