Se formó un partido comunista en Hungría, encabezado por Bela Kun, quien en una época había sido prisionero de guerra en Rusia. También se formaron partidos en Austria, Checoslovaquia, Finlandia, etc., y posteriormente en Francia. En los Estados Unidos, el centro expulsó del partido al ala izquierda, y los izquierdistas se organizaron entonces en un Partido Comunista de combate. En Gran Bretaña, las negociaciones para la formación de un partido comunista unido comenzaron en el otoño de 1919.
En resumen, tras la escisión entre el Centro y la Izquierda, la formación y el desarrollo activo de partidos obreros verdaderamente revolucionarios comenzaron en todas partes. El desarrollo de estos partidos condujo a la formación de una nueva Internacional, la Internacional Comunista.
En marzo de 1919, en el Kremlin de Moscú, se celebró el primer congreso comunista internacional, en el cual se constituyó formalmente la Tercera Internacional, o Internacional Comunista. Al congreso asistieron delegados de los comunistas alemanes, rusos, austriacos, húngaros, suecos, noruegos y finlandeses; también estuvieron presentes comunistas de Francia, EE. UU., Gran Bretaña, etc.
La plataforma presentada por los comunistas alemanes y rusos fue adoptada por el congreso con absoluta unanimidad, lo que demostraba que el proletariado había plantado firmemente sus pies bajo la bandera de la dictadura del proletariado, el poder soviético y el comunismo.
La Tercera Internacional adoptó el nombre de Internacional Comunista de conformidad con el de la Federación Comunista que había estado encabezada por Carlos Marx. En todas sus obras, la Tercera Internacional demuestra que sigue las huellas de Marx, que se encuentra en el camino revolucionario hacia el derrocamiento por la fuerza del sistema capitalista.