Ya en el año 1919, en algunas de las ciudades, las secciones agrícolas de los sóviets se dedicaban con éxito a la horticultura de mercado y conseguían suministros de hortalizas suficientes para la población de estas ciudades durante todo un año.
Debe lograrse un mayor avance en tales líneas. Cada ciudad debe tener a su disposición para la horticultura de mercado una superficie lo suficientemente grande como para abastecer a toda la población de la ciudad con productos de huerta.
Además, es fundamental que cada ciudad cuente con una gran granja lechera que suministre al menos suficiente leche para todos los enfermos y niños de la ciudad y que, por lo tanto, disponga de tierras suficientes para proporcionar forraje al ganado.
Si los municipios gestionan su agricultura adecuadamente, pueden abastecer a los trabajadores urbanos, no solo de patatas y coles, sino también de harina (trigo sarraceno, mijo).
De este modo, cada ciudad podrá proveer con sus propios recursos a la alimentación de todos los caballos de la localidad, lo que facilitará la organización de la nacionalización del sistema de transporte.
Si dejamos de lado a las dos capitales, la experiencia ya acumulada ha demostrado que en el próximo año es posible la realización práctica de un proyecto de este tipo para todas las ciudades de la república, siempre que no intenten llevar a cabo el diseño utópico de abastecer de grano a sus propios habitantes.