burgueses. Legalmente, los burgueses no pueden continuar con sus anteriores ocupaciones. Dicho impuesto, por tanto, es extremadamente difícil de recaudar y, en la experiencia práctica, esta fuente de ingresos del Estado resultó ser totalmente inadecuada. Un impuesto sobre la renta progresivo podría ser mucho más lucrativo si se aplicara a los campesinos ricos; pero para su recaudación regular tendríamos que depender del trabajo de los instrumentos locales de recaudación, los cuales tendrían que ser organizados por las autoridades locales, principalmente las de los distritos rurales. En cuanto a los campesinos medios, resulta indeseable por razones políticas gravarlos con cualquier impuesto mientras continúe la guerra civil, pues tal medida tendería a alejarlos del proletariado. El intento de recaudar un impuesto revolucionario extraordinario de diez mil millones fracasó, ya que, tras grandes esfuerzos, se consiguieron menos de dos mil millones. La principal fuente de ingresos para el Estado ha sido la emisión de papel moneda. Esto, en la medida en que el dinero pueda comprar algo, es en realidad una forma especial de impuesto. Dado que la emisión de papel moneda acelera la depreciación de la moneda, conduce indirectamente a la expropiación del capital monetario de la burguesía, ya que reduce el poder adquisitivo de dicho capital monetario a una fracción del que poseía anteriormente. Puede comprenderse fácilmente que la emisión de papel moneda no puede constituir a la larga un medio de ingresos para un Estado cuyo objetivo es la abolición definitiva del dinero. > Nos enfrentamos a este problema: ¿Cuál es la mejor base sobre la cual el Estado proletario puede construir sus
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El Estado como aparato parasitario
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