Esto es necesario, en primer lugar, simplemente para que los trabajadores puedan confiscar todos los depósitos monetarios de la burguesía, todos los certificados de acciones y todas las obligaciones monetarias de los capitalistas. Este acto de confiscación herirá de muerte a la explotación capitalista.
Adoptamos este curso tras la revolución de noviembre, y nuestra acción supuso un golpe aplastante para la clase capitalista de Rusia.
¿Qué debe hacer el Poder proletario con los bancos confiscados? Debe aprovechar todo lo que tenga valor en el sistema bancario capitalista.
Esto significa que los trabajadores deben preservar los bancos como aparato para llevar la contabilidad de la producción y como instrumentos para distribuir los recursos financieros.
Ante todo, debe llevarse a cabo una nacionalización radical de las operaciones bancarias. No solo deben convertirse todos los bancos arrebatados a la burguesía en instituciones estatales del proletariado, sino que todas las operaciones bancarias futuras deben ser declaradas monopolio del Estado. Solo al Estado se le puede permitir fundar bancos.
Además, todos los bancos deben ser amalgamados. Los bancos superfluos deben ser abolidos, y aquellos que se considere conveniente mantener deben convertirse en sucursales del banco unificado de la República Soviética.
En lugar de los múltiples métodos de contabilidad y en lugar de las diversas clases de operaciones bancarias realizadas por los bancos burgueses, en el banco popular unificado habrá un método único y sencillo de llevar las cuentas.
Esto permitirá al Estado proletario trazar un cuadro completo que muestre dónde y cuánto ha pagado el Estado, y de dónde y cuánto ha recibido.