enemiga» era la cosa más terrible del mundo y que la lucha de clases debía posponerse hasta que todo hubiera terminado. En opinión de Kautsky, mientras durara la guerra, la Internacional no tenía absolutamente nada que hacer.
Tras la conclusión de la «paz», Kautsky comenzó a escribir que todo se hallaba ahora en un estado de tan gran confusión que no valía la pena soñar con el socialismo.
El razonamiento se reduce a esto. Mientras duraba la guerra, debíamos abandonar la lucha de clases, pues sería inútil, y debíamos esperar hasta después de la guerra; una vez llegada la paz, no sirve de nada pensar en la guerra de clases, pues la guerra imperialista ha acarreado un agotamiento general.
Es evidente que la teoría de Kautsky es la confesión de una impotencia absoluta, que está calculada para desorientar por completo al proletariado y que guarda una estrecha afinidad con la más ruin traición.