In due time the State will probably be compelled to put an end to the expiring monetary circulation. This will be of especial importance in order to bring about the final disappearance of the laggards of the bourgeois classes who with hoarded money will continue to consume values created by the workers in a society which has proclaimed: “He who does not work, neither shall he eat.”
Así, desde el comienzo mismo de la revolución socialista, el dinero empieza a perder su significado.
Todas las empresas nacionalizadas, al igual que la empresa única de un rico propietario (pues el propietario de las empresas unificadas es ahora el Estado proletario), tendrán una caja común y no necesitarán dinero para las compras y ventas recíprocas.
Gradualmente llegará a imperar un sistema de contabilidad sin dinero. Gracias a esto, el dinero dejará de tener relación con una gran esfera de la economía nacional.
Por lo que respecta a los campesinos, en su caso también el dinero dejará gradualmente de tener importancia, y el intercambio directo de productos pasará de nuevo a primer plano. Incluso en el comercio privado entre los campesinos, el dinero pasará a un segundo plano, y el comprador se verá en condiciones de conseguir grano solo a cambio de productos en especie, tales como ropa, utensilios domésticos, muebles, etcétera.
La desaparición gradual del dinero se verá asimismo favorecida por la emisión masiva de papel moneda por parte del Estado, en asociación con la gran restricción en el intercambio de mercancías dependiente de la desorganización de la industria. La creciente depreciación de la moneda es, esencialmente, una expresión de la anulación de los valores monetarios.