Kerenski (el socialrevolucionario) y Tsereteli (el menchevique), ocultaron los tratados secretos del zar al pueblo; en las jornadas de julio, aporrearon al proletariado de Petrograd; los socialrevolucionarios y los mencheviques de derecha fueron miembros de la administración de Kolchak; Rozanov fue uno de los espías de Yudenich. En una palabra, al igual que toda la burguesía, defendieron el apoyo a la patria burguesa rapaz y la destrucción de la patria soviética proletaria.
Los socialistas chovinistas franceses, Guesde y Albert-Thomas, entraron en el gobierno de bandidos; apoyaron todos los planes depredadores de la Entente; defendieron la represión de la revolución rusa y el envío de tropas contra los obreros rusos.
Los socialchovinistas alemanes entraron en el ministerio cuando Guillermo II aún estaba en el trono (Scheidemann); apoyaron al emperador cuando este sofocó la revolución finlandesa y cuando devastó Ucrania y la Gran Rusia; miembros del Partido Socialdemócrata (por ejemplo, Winnig en Riga) llevaron a cabo campañas contra los obreros rusos y letones; posteriormente, los socialchovinistas alemanes asesinaron a Karl Liebknecht y Rosa Luxemburgo, y ahogaron en sangre las sublevaciones de los obreros comunistas de Berlín, Leipzig, Hamburgo, Múnich, etcétera.
Los socialistas chovinistas húngaros dieron su apoyo al gobierno monárquico mientras este estuvo en el poder; después traicionaron a la República Soviética.
EN UNA PALABRA, EN TODOS LOS PAÍSES POR IGUAL, LOS SOCIALISTAS CHovinistas ASUMIERON EL PAPEL DE VERDUGOS CONTRA LA CLASE OBRERA.
Cuando Plejánov era aún un revolucionario y escribía en el periódico ruso Iskra (editado en Suiza), declaró que en el siglo XX, destinado a