Me parece que la conveniencia de aplicar el método paralelo depende principalmente de las circunstancias existentes y antecedentes de cada caso.
Si un ejército francés se aproximara desde el Rin a través de Baviera, y encontrara aliados en fuerza sobre el Lech y el Isar, sería una operación muy delicada arrojar a todo el ejército austríaco al Tirol y a Bohemia, con la expectativa de contener de este modo el movimiento de avance hacia Viena.
- Si la mitad del ejército austríaco se queda sobre el Inn para cubrir las aproximaciones a la capital, el resultado es una división desafortunada de fuerzas;
- y si se decide arrojar a todo el ejército al Tirol, dejando abierto el camino a Viena, se incurriría en un gran peligro si el enemigo muestra alguna iniciativa.
En Italia, más allá del Mincio, el método paralelo sería de difícil aplicación por el lado del Tirol, así como en Bohemia contra un enemigo que se aproxime desde Sajonia, debido a que el teatro de operaciones sería demasiado reducido.
En Prusia, la retirada paralela puede utilizarse con gran ventaja contra un ejército que desboca desde Bohemia hacia el Elba o el Óder, mientras que su empleo sería imposible contra un ejército francés que se desplaza desde el Rin, o un ejército ruso desde el Vístula, a menos que Prusia y Austria fuesen aliadas.
Esto es resultado de la configuración geográfica del país, que permite e incluso favorece los movimientos laterales en la dirección de su mayor dimensión (desde Memel hasta Maguncia); pero tal movimiento sería desastroso si se realizara desde Dresde hasta Stettin.
Cuando un ejército se retira, cualquiera que sea el motivo de la operación, siempre le sigue una persecución.