Barclay, Kleist y Wittgenstein instrucciones precisas para desplegarse en compañías y volver a formar en línea de batalla; un sin sentido tanto más ridículo cuanto que la ejecución de tal orden en presencia del enemigo es impracticable. Bastaría, creo, con dar en tales casos a los generales órdenes especiales relativas a sus propios cuerpos, y añadir unas pocas líneas en cifra informándoles brevemente sobre el plan general de las operaciones y la parte que deben tomar individualmente en su ejecución. Cuando se carezca de una cifra adecuada, la orden podrá transmitirse verbalmente por un oficial capaz de comprenderla y repetirla con exactitud. Ya no habría que temer entonces revelaciones indiscretas, y se garantizaría la concordancia de acción.
- Una vez reunido el ejército y estando listo para emprender alguna operación, lo importante será asegurar la mayor concertación y precisión de acción posible, tomando al mismo tiempo todas las precauciones habituales para obtener información precisa de la ruta que ha de seguir y para encubrir minuciosamente sus movimientos.
Hay dos clases de marchas: aquellas que se realizan fuera de la vista del enemigo, y las que se hacen en su presencia, ya sea avanzando o batiéndose en retirada. Estas marchas en particular han experimentado grandes cambios en los últimos años. * Antiguamente, los ejércitos rara vez entraban en colisión hasta que llevaban varios días en presencia mutua, y el bando atacante disponía de caminos abiertos por zapadores para que las columnas avanzaran en paralelo. * En la actualidad, el ataque se realiza con mayor prontitud y los caminos existentes suelen bastar para todos