El Maestro dijo: «Mis doctrinas no abren camino. Me subiré a una balsa y flotaré sobre el mar. Quien me acompañará será Yû, me atrevo a decir».
Tsze-lû, al oír esto, se alegró, ante lo cual el Maestro dijo: «Yû es más aficionado a la osadía que yo. Él no ejerce su juicio sobre los asuntos».