Chung-kung preguntó acerca de la perfecta virtud. El Maestro dijo: «Consiste en que, al salir al exterior, te portes con todos como si recibieras a un gran huésped; en emplear al pueblo como si asistieras a un gran sacrificio; en no hacer a los otros lo que no quisieras que te hicieran a ti; en no tener murmullos en tu contra en el país, ni ninguno en la familia».
Chung-kung dijo: «Aunque carezco de inteligencia y vigor, haré de esto mi ocupación para practicar tal lección».