Tsze-kung dijo: «Supóngase el caso de un hombre que confiere beneficios extensamente al pueblo y es capaz de ayudar a todos, ¿qué diría usted de él? ¿Podría ser llamado perfectamente virtuoso?». El Maestro dijo: «¿Por qué hablar sólo de la virtud en relación con él? ¿Acaso no debe de tener las cualidades de un sabio? Incluso Yâo y Shun todavía se mostraban solícitos respecto a esto».
“Ahora bien, el hombre de virtud perfecta, deseando establecerse a sí mismo, busca también establecer a los demás; deseando engrandecerse a sí mismo, busca también engrandecer a los demás.
“Poder juzgar a los otros por lo que está próximo en nosotros;—esto puede llamarse el arte de la virtud.”