El duque Âi preguntó a Tsâi Wo acerca de los altares de los espíritus de la tierra. Tsâi Wo respondió: «El soberano de los Hsiâ plantó el pino a su alrededor; los hombres de los Yin plantaron el ciprés; y los hombres de los Châu plantaron el castaño, queriendo con ello hacer que el pueblo sintiera temor».
Cuando el Maestro oyó esto, dijo: «Las cosas que ya están hechas, es inútil mencionarlas; las cosas que han seguido su curso, es inútil reprocharlas; las cosas que pertenecen al pasado, es inútil censurarlas».