Estando Yen Yüan y Chî Lû a su lado, el Maestro les dijo: «Vamos, que cada uno de vosotros me exprese sus deseos».
Tsze-lû dijo: «Me gustaría, teniendo carruajes y caballos, y ligeros vestidos de piel, compartirlos con mis amigos, y aunque los echen a perder, no me disgustaría».
Yen Yüan dijo: «Me gustaría no presumir de mi excelencia ni hacer alarde de mis méritos».
Tsze-lû dijo entonces: «Me gustaría, maestro, escuchar sus deseos».
El Maestro dijo: «En cuanto a los ancianos, darles descanso; en cuanto a los amigos, mostrarles sinceridad; en cuanto a los jóvenes, tratarlos con ternura».