Tsze-kung preguntó: “¿Hay una sola palabra que pueda servir como regla de conducta para toda la vida?”.
El Maestro dijo: “¿No es la ‘reciprocidad’ esa palabra? Lo que no quieras que te hagan a ti, no se lo hagas a los demás”.
Tsze-kung preguntó: “¿Hay una sola palabra que pueda servir como regla de conducta para toda la vida?”.
El Maestro dijo: “¿No es la ‘reciprocidad’ esa palabra? Lo que no quieras que te hagan a ti, no se lo hagas a los demás”.