El Maestro dijo:
«No hallo tacha alguna en el carácter de Yü. Él mismo se alimentaba de comida y bebida groseras, pero mostraba la más alta piedad filial hacia los espíritus. Sus prendas ordinarias eran pobres, pero exhibía la mayor elegancia en su gorro y delantal de sacrificios. Vivía en una casa humilde y mezquina, pero gastaba todas sus fuerzas en las acequias y los canales de agua. No hallo nada parecido a una tacha en Yü».