Cuando el Maestro estaba en Ch’î, escuchó el Shâo, y durante tres meses no percibió el sabor de la carne.
«No creía —dijo—, que la música pudiera llegar a ser tan excelente como esto».
Cuando el Maestro estaba en Ch’î, escuchó el Shâo, y durante tres meses no percibió el sabor de la carne.
«No creía —dijo—, que la música pudiera llegar a ser tan excelente como esto».