El Maestro dijo: «¿Pueden los hombres negarse a asentir a las palabras de estricta amonestación? Pero lo valioso es reformar la conducta a causa de ellas. ¿Pueden los hombres negarse a complacerse con palabras de amable consejo? Pero lo valioso es desplegar su propósito. Si un hombre se complace con estas palabras, pero no despliega su propósito, y asiente a aquellas, pero no reforma su conducta, verdaderamente no puedo hacer nada con él».
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