Estando enfermo el filósofo Tsǎng, llamó a los discípulos de su escuela y les dijo: «Descubrid mis pies, descubrid mis manos. Se dice en el Libro de la Poesía: “Debemos ser temerosos y cautos, como al borde de un abismo profundo, como pisando hielo delgado”, y así he sido yo. Ahora y en adelante, sé de mi liberación de todo daño a mi persona, oh, pequeños míos».
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III
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