Cuando Yen Yüan murió, los discípulos quisieron hacerle un gran funeral, y el Maestro dijo: «No debéis hacerlo».
Los discípulos le enterraron a todo lujo.
El Maestro dijo: «Hûi se ha portado conmigo como un padre. Yo no he podido tratarlo como a mi hijo. La culpa no es mía; es vuestra, oh discípulos».