El Maestro dijo: «¡Ah! ¡Es You, el que con media palabra podía resolver los litigios!».
Tsze-lû nunca dejaba una promesa para el día siguiente.
El Maestro dijo: «¡Ah! ¡Es You, el que con media palabra podía resolver los litigios!».
Tsze-lû nunca dejaba una promesa para el día siguiente.