Sze-mâ Niû preguntó acerca de la perfecta virtud.
El Maestro dijo: «El hombre de perfecta virtud es cauto y lento en su hablar».
“¡Cauto y lento en su hablar! —dijo Niû—, ¿es esto lo que se entiende por perfecta virtud?”
El Maestro dijo: “Cuando a un hombre le resulta difícil el obrar, ¿puede acaso no ser cauto y lento en el hablar?”.